Mozilla ha cometido (o se ha visto orillada a cometer) infinidad de errores que le han alejado (o por lo menos distraído) de su propósito esencial. Es el eterno calvario de cualquier colectivo que desarrolla un software libre que adquiere relevancia mundial.
Un colectivo de este calibre, necesita financiación. Sí, así es de terrible el mundo, no lo vamos a cambiar con opiniones, pero sobre todo, no lo vamos a cambiar de la noche a la mañana y, mientras tanto, para desarrollar un software que atienda la cantidad de aspectos sensibles que corresponden a un navegador de Internet, la gente más honesta de Mozilla seguramente ha tenido que ejercer una mezcla de inocencia como la de los corderos, con astucia como la de las serpientes y, no con menos seguridad, ha tenido que lidiar con coyotes vestidos en piel de oveja, o de pastor.
Imposible esperar que todas las colaboradoras de un colectivo del tamaño de Mozilla opinen y actúen honestamente en coherencia con los principios del software libre. Cualquier otro navegador que consiga la relevancia de Firefox va a enfrentar sus mismas problemáticas y se verá envuelto en las mismas polémicas que, dicho sea de paso, podrían ser resultado de la ingeniería social que opera desde las grandes corporaciones que con una mano "apoyan" el software libre y con la otra lo apuñalan por la espalda.
El "escándalo" que se ha armado por la reciente implementación de la función Privacy-Preserving Attribution (PPA), en Firefox, tiene todos los tintes de una de esas estrategias de ingeniería social en las que parece buscarse que haya un único motor de navegación para controlar a todas las usuarias de Internet, ese motor es en el que se basan Chrome, Chromium y derivados (Edge, Vivaldi, Opera...) Entrecomillé "escándalo", porque la manera en la que se ha hecho eco la noticia de dicha función, haría pensar que se trata de una maniobra por debajo de la mesa por parte de Mozilla... Y la verdad, es que no, Mozilla anunció esta implementación desde 2022.
Si me preguntan a mí, celebro que tengamos un navegador tan abierto como Firefox, en el que sea así de sencillo detectar funciones controvertidas y que la posibilidad de deshabilitarlas esté bastante a la mano.
No celebro tanto que Mozilla deba desperdiciar tantos recursos en proyectos que terminan en el cesto de la basura, pero entiendo que ese suela ser un daño colateral que resulta de aceptar apoyos financieros de entidades que son, al mismo tiempo, patrocinadoras y rivales... A ver cómo nos va con esto de meterle inteligencia artificial, espero que, por lo menos, haya opciones para decidir si queremos usarla o no.
Mozilla también ha tenido importantes aciertos que, inicialmente, fueron controvertidos para buena parte de su base de usuarias y desarrolladoras de complementos, como lo fue la apuesta por WebExtensions.
Por ahora, seguiré depositando mi confianza en Firefox como mi navegador principal. Sé que hay alternativas que usan su motor (LibreWolf, WaterFox) y es genial que las haya, pero habiéndolas probado, me encuentro con que no tengo el perfil de usuario al que se dirigen y si algún cambio más dramático en Mozilla me orillara a someterme a las desventajas que me suponen dichas alternativas, igual cabría preguntarme si, en ese escenario, lo cuestionable de los derivados de Chromium no es también aplicable a los de Firefox.
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