TiddlyBlog de leoperbo

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Dos décadas en la blogósfera

31 octubre 2026 a las 12:37

calendario con la fecha 3 de octubre 2026 señalada

El pasado 25 de octubre, de la nada y luego de 10 meses sin hacerlo, quise curar otra de las publicaciones de mi primer blog "A volar"... Guiado por algún tipo de fuerza invisible, la exploración de entradas me llevó a la primigenia, que despegó un 3 de octubre de 2006, hace dos décadas este mismo mes.

Abro la puerta a la nostalgia con un flashback...

Blogger

Imagino que Blogger es a los blogs lo que cada cápsula es a los gemlogs, salvando las grandes distancias que separan a los elementos de esta analogía.

Lo cierto es que Blogger fue una tecnología bastante disrruptiva en su tiempo. Para personas usuarias sin conocimientos ni economías tecnológicas suficientes con qué hacerse de un espacio independiente en Internet, era el justo medio entre las espartanas herramientas de plataformas como GeoCities y el excesivamente estandarizado espacio de publicación e interacción que ofrecía Facebook o sus ancestros menos afortunados (MySpace, Hi5!, Metroflog) que sólo daban atole con el dedo en cuestión de personalización.

Así que Blogger fue mi plataforma elegida para comenzar a escribir, publicar, explorar otras bitácoras e intercambiar comentarios. ¡Qué bien se sentía encontrar más gente tan loca como para escribir desde lo hondo de sus seres y compartirlo "con el mundo"!

Portada del blog A Volar, en Blogger, que muestra la última entrada de despedida

Esto no pretende ser una revisión histórica exhaustiva del blogueo, así que sólo justificaré mi elección de Blogger sobre Wordpress por el hecho de que este último era apenas un joven proyecto cuando me tocó decidir, mientras que Blogger andaba por ahí desde 1999 y había sido recientemente adquirido por Google, empresa que por aquél entonces aún parecía comprometida con no ser malvada y apoyar al software libre.

Las razones para bloguear

Nunca estuvo entre mis propósitos tener un blog orientado a generar dinero. Es más, ni siquiera tenía una orientación formativa como lo hubiera sugerido mi profesión. Se trataba de un blog muy personal en el que muchas veces revelaba más aspectos íntimos de los que hoy me hubiera gustado... Eso sí, recurría al lenguaje poético para no ser tan exhibicionista.

Desde vuelcos al corazón, hasta quejas políticas y del entorno laboral, mi blog se convirtió en testigo de que las musas me visitaban, a veces mucho, a veces poco, pero con suficiente persistencia como para acostumbrarme a estar viviendo una experiencia inspiradora y tomar nota mental de escribir algo al respecto en el blog.

Facebook y Twitter: los asesinos de blogs

Aunque tuve mi cuenta de Facebook incluso antes de que fuera traducido al español, por sí mismo, antes de Twitter, no llegó a representar un peligro para mis ganas de seguir atendiendo mi blog.

Fue la llegada de Twitter la que me fue robando tiempo e ideas que luego ya me daba flojera plasmar con mayor cuidado en mi blog... El microblogueo es adictivo precisamente por esas pequeñas dosis de expresión que no comprometen mucho pero sí se sienten liberadoras, dejarse llevar por esa espiral creo que mató a muchos blogs.

A la seducción del microblogging, Facebook respondió en franca competencia y adoptó muchas de las lógicas de Twitter, sumando un veneno infalible contra el blogueo: el algortimo. Tardamos (por lo menos yo sí tardé bastante) en darnos cuenta de lo que pasaba y para cuando lo hicimos, la masacre de blogs estaba en pleno auge. No necesitaban atacar plataformas, ni comprar blogs para luego ponerlos a dormir, los algoritmos de las redes sociales mainstream consiguieron robarse la atención del mundo, incluyendo la de usuarias de blogs.

Comenzamos a dejar a un lado la personalización de nuestros espacios, luego también abandonamos las publicaciones regulares, algunos olvidaron sus contraseñas, dejaron que sus cuentas caducaran y que sus blogs murieran.

El renacimiento de las bitácoras

No puedo escribir una fecha o un periodo preciso, supongo que a cada quién le pasó a su tiempo en un largo lapso, pero creo que el percatarnos de que habían unos "hombres grises" (si no has leído Momo, corre y hazlo) usando algoritmos para robarse la atención del mundo mediante sus redes sociales, ayudó a que varios retomáramos los nuestros, o les pusiéramos un punto final para iniciar unos nuevos, libres de la lógica industrial de las plataformas donde habíamos iniciado.

Otra cosa que considero detonante de este renacimiento fue el auge del fediverso, en el que mucha, no tantísima pero suficiente, gente cansada de interacciones artificiales basadas en algoritmos, encontró una nueva forma de convivir en la red, lo que derivó en recordar que tuvimos blogs y sitios muy personales, con sus propios diseños, lógicas de navegación, colores, tipografías, decisión sobre los contenidos a enfatizar y el orden en que aparecen... Espacios auténticos, con personalidad.

El geminiespacio

Supongo que en esa misma ola de nostalgia, mucha gente mayor comenzó a compartir y a recordar a las nuevas generaciones que hubo un tiempo en el que Internet no existía, aquél cuando profesionales y aficionadas a la tecnología usaban un protocolo llamado gopher para comunicarse mediante "páginas" de puro texto.

Las nuevas generaciones quedaron tan encantadas con ese protocolo "vintage" que quisieron revivirlo y luego hacerlo "evolucionar" a algo menos limitado pero igual de esencial: gemini. Sin pretender reemplazar a gopher, se comenzó a popularizar y a crecer en cantidad de usuarias.

En ese punto, espoleado por una escena de Stranger Things en la que precisamente recurren a gopher, llegué con esta cápsula al geminiespacio, adquiriendo el dominio welhaba.mx con un propósito mucho más claro que el de hace veinte años: compartir experiencias de lectura y fomentar la escritura creativa.

Tuve dos principales inspiraciones:

  • Bookwyrm, la plataforma social de código abierto y licencia no corporativa que gira en torno a libros en el protocolo HTTP, al estilo de Goodreads pero sin los venenos de Amazon.
  • gemini, el protocolo de la "pequeña internet" (smolweb), totalmente exento de algoritmos y ejecuciones de códigos traviesos que pudieran condicionar o comprometer nuestra navegación e interacción con otras geminautas, con gran potencial para propiciar el enfoque en la escritura.

Curiosamente, esta incursión en gemini me llevó a aprender muchísimo de programación y administración de servicios web, no porque sea estrictamente necesario, sino porque me sentí atraído a seguir el modelo "hágalo usted mismo". Así, nació gemlogssh, un conjunto de scripts para bash con los que comencé a gestionar el contenido de mi cápsula "Guie" y sus componentes.

En el camino

En hilos paralelos de este trayecto, también me encontré con otras tecnologías que hoy forman parte de mi estilo de blogueo, la principal de ellas es TiddlyWiki, un wiki de código abierto asombrosamente versátil que ofrece un punto de partida muy básico pero poderoso para crear casi cualquier herramienta.

TiddlyWiki me permitió crear mi TiddlyBlog, un gestor de contenidos pensado para publicar en la grande y típica Internet (el habitual protocolo HTTP) sin necesidad de recurrir a las complicaciones de bases de datos, pero aún así capaz de etiquetar publicaciones, integrar componentes dinámicos y automatizar procesos y formas de mostrar información. Es esto que lees ahora.

Más recientemente, mi propio TiddlyBlog y mis pininos en gemini me llevaron a construir una solución integral: twmini(sh), una combinación-adaptación de gemlogssh y TiddlyBlog que me ayuda con la gestión de contenidos en mi gemlog personal, llamado twmini, pero al mismo tiempo, me sirve para automatizar su visibilidad en la gran Internet (protocolo HTTP) sin necesidad de un proxy.

Por qué Guie

Cliente del protocolo gemini Lagrange, mostrando la portada de mi cápsula Guie

He notado que en los listados de cápsulas de otras geminautas, la mía suele quedar descrita en términos muy genéricos... Y debo reconocer mi responsabilidad al no explicar casi por ningún lado la razón de este nombre.

Sí que explico el origen del nombre de mi dominio "welhaba" (del zapoteco "leer"), también menciono que "guie" (no "guíe") procede del mismo idioma y se refiere a "gema", pero mirando el index de la cápusla como si no fuera yo el autor, noto que ese término puede derivar en interpretaciones que no guardan relación con mi lógica de nombrado.

Se trata de un juego de palabras e idiomas. Las cápsulas de gemini sirven para publicar contenidos en forma de páginas que no son más que ficheros con extensión ".gmi" (así como en HTTP las páginas tienen extensión ".htm" o ".html"). La pronunciación en inglés de la extensión ".gmi" se parece al vocablo "gem", "gema" en español.

El juego continúa: aunque suele asociarse la idea de "cápsula" de gemini con la de "cápsula espacial", siguiendo la lógica de arriba puedo decir que las cápsulas almacenan gemas, como las cápsulas de medicamentos que protegen y transportan sus diminutas bolitas (gemitas) con el ingrediente activo. O, también, puedo imaginar los antiguos ábacos, que consistían en agrupación de gemas bajo cierta lógica que les daba utilidad y significado.

Así que no, "Guie" no se refiere a "gema" porque me gusten las joyas (esto es lo más alejado de la realidad que se puede estar), alude a gema en el sentido de piedrita que es un elemento más de un gran conjunto de piedritas organizadas para un fin concreto.

Me gustaría que mi cápsula fuera descrita así:

Guie, desde México, fomenta la lectura y la escritura mediante gemlogs y gemitecas.

Brindis y buenos deseos

Estos veinte años me llegaron de sorpresa, no los estaba esperando, ni siquiera llevaba la cuenta. Pero percatarme justo antes de terminar el mes en el que me inicié en esta hermosa actividad de bloguear, me hace pensar que es importante (por lo menos para mí) que lo siga haciendo.

Así que brindo contigo, querida persona lectora que llegó hasta aquí (si es que alguna llega) por dos décadas de blogueo, no sé si con alguna relevancia social, pero sí en lo que significa para mí y, en consecuencia, por lo que cada blog significa para su creadora y sus lectoras.

Deseo larga vida a los blogs existentes y los que estén por crearse, en cualquier formato, en cualquier plataforma (preferentemente no mainstream), en cualquier protocolo y a pesar del auge de la Inteligencia Artificial, que podrá escribir más y con mayor rapidez, pero jamás tendrá las vivencias que respaldan y dotan de significado a los textos escritos desde la humanidad de las personas.

¡Salud! 🍻



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