El resumen lo publiqué ayer en Mastodon:
Aquí me voy a anotar algunos pormenores del proceso, para mi propia memora y por si a alguien le sirven.
Contexto
Primero, el título de esta publicación no tiene un error tipográfico ni una inconsistencia. Desde Ubuntu 14.04, que venía con GNOME de forma predeterminada, me decidí a cambiar a KDE Plasma, pero no lo hice mediante una instalación completa de Kubuntu desde cero, sino que desinstalé todo lo relacionado con el metapaquete ubuntu-desktop e instalé después kubuntu-desktop. Desde entonces, había usado Kubuntu pero sobre la base de Ubuntu, incluso con las actualizaciones entre versiones LTS, no había vuelto a realizar una instalación desde cero. Hasta ahora.
Desde que comencé a usar GNU/Linux (SuSE Linux 7.2 para ser exactos) me acostumbré a usar el esquema de particiones en las que se dedicaban, de forma separada, una para la raíz / una para los directorios de usuario, montada en /home y otra para la memoria de intercambio montada en /swap. Es un esquema que ofrece mucha seguridad, en especial en la primera década del segundo milenio, cuando las actualizaciones incluían el riesgo de romper el sistema orillando a formatear. Por aquellos días, yo apenas estaba aprendiendo a convertirme en usuario GNU/Linux y no me sentía muy confiado de realizar recuperaciones de datos mediante terminal o procedimientos demasiado técnicos, así que ese esquema me salvó de perder mis datos personales varias veces, cuando el sistema se me rompía: bastaba con reinstalar formateando únicamente la partición raíz y dejando intacta la segunda partición, con la configuración de que se montara en /home.
El problema vino con la apuesta de Canonical por el paradigma snap, que con todo y sus bondades, trae también varias desventajas, la primera de las cuales enfrenté desde la publicación de Ubuntu 22.04 LTS, versión que permeaba a todos sus sabores con una implementación más agresiva de software esencial basado en snaps, exigiendo mucha más capacidad de almacenamiento, de la que yo no disponía en mi partición raíz.
Con mi ritmo de vida no me pude permitir dedicar tiempo a preparar el proceso de actualización y la verdad es que no me urgía tanto, así que postergué la actualización a 22.04 durante todo 2022. Eso sí, desde inicios de diciembre de 2022, comenzó a salirme la advertencia de que la versión 20.04 dejaría de recibir actualizaciones en unos meses y, dado el riesgo de seguridad que ello supone, me propuse ocupar una fracción de mis vacaciones de invierno a planificar y realizar la actualización, cuidando la preservación de mis datos y de la mayoría de mis configuraciones.
Toda esta explicación quizás resulte "infantil" si quien lee es informático de profesión, pero yo solo soy un aficionado al que le gusta aprender y compartir lo que aprende esperando que otras usuarias (personas) no informáticas puedan beneficiarse de mis notas. Así que voy a listar aquí algunos de los procedimientos que suelo seguir o que acabo de implementar a las actualizaciones de sistema en mis dispositivos que operan con GNU/Linux, en este caso, con Kubuntu.
Antes: software para facilitar y salvar vidas entre actualizaciones 🆘
Si aún no lo has hecho, es muy recomendable que instales y configures el siguiente software de manera que la información que consideras valiosa se encuentre respaldada, preferentemente, en unidades de almacenamiento separadas de la computadora en la que trabajas habitualmente:
Syncthing: es libre, es gratuito, está bien hecho, no requiere pasar por niguna nube comercial y permite mantener tu información sincronizada entre computadoras (GNU/Linux, Windows, MacOS) y tabletas/teléfonos (Android, iOS). Los esquemas de sincronización son altamente selectivos, por ejemplo, yo tengo sincronizado casi todo entre mi ThinkPad T450 (la de batalla) y mi ThinkPad T430 (mi servidor casero), pero con mi teléfono únicamente sincronizo algunos directorios (música favorita, directorios de imágenes, videos y audios capturados desde el teléfono...)
Back In Time: mismas bondades asociadas con la libertad y costo, en este caso, está diseñado para realizar, automáticamente, respaldos periódicos de tu información, manteniendo versiones de la misma, lo que te permite, entre otras cosas, volver a una versión de algún archivo al que hiciste alguna modificación/guardado accidental. Es el Time Machine de GNU/Linux. En mi ThinkPad T450, lo tengo configurado para respaldar diariamente los directorios pequeños, pero con más flujo de información, en almacenamiento remoto (ThinkPad T430) y semanalmente respalda directorios de mayor peso (videos, imágenes).
Una cosa más que me ayuda mucho en estas transiciones es configurar una conexión entre mi laptop de batalla y mi servidor casero, mediante ssh y vnc.
Antes: Verifica tus respaldos
Además de revisar que los respaldos de tu información vital estén al día, valdrá la pena que te asomes a tus archivos de configuración, te ahorrarás mucho tiempo, especialmente si te gusta personalizar mucho el funcionamiento de tus programas.
Los directorios que recomiendo revisar y respaldar son 🧐:
~/.ssh~/.local/share~/.config~/.mozilla(si usas Firefox).~/.thunderbird(si usas Thunderbird).
Después de actualizar o instalar: recupera lo esencial
Si la instalación es desde cero, lo primero que suelo hacer es recuperar mis llaves ssh, así como las configuraciones de Syncthing (~/.config/syncthing) y de Back In Time (~/.config/backintime), respaldadas en mi servidor casero; inmediatamente, instalo dichas aplicaciones y las pongo a trabajar. Esto me ahorra mucho tiempo y dedicación, ya que dejo sincronizando (gigas y gigas) mientras puedo hacer otras cosas.
Para que Syncthing sincronice, es necesario crear la estructura de directorios que coincida con la configuración, pero eso no es suficiente... Luego de recuperar la configuración de Syncthing y ejecutarlo, este mostrará el listado de carpetas a sincronizar pero no encontrará las rutas definidas para realizar la sincronización. Ya que la estructura de directorios recién creada, las carpetas no contendrán el archivo .stfolder, necesario para que Syncthing confirme que ahí van los datos.
Nota importante sobre Syncthing al recuperar su configuración en instalaciones desde cero
Un grave error que cometí en este proceso fue que apliqué la mala práctica de agregar manualmente el archivo .stfolder en tres de los 28 directorios que tengo configurados para sincronizar... Debido a que la fecha de creación del archivo era más reciente que la de sus versiones en el servidor casero y a que dichos directorios estaban vacíos en mi laptop, ¡Syncthing comenzó a borrar mi información en el servidor casero para, mantener "actualizados" los directorios! 😱
Pero, como comentaba al inicio, tenía mi as salvavidas bajo la manga: Back In Time. Todas las carpetas que sincronizo entre mis dispositivos, son respaldadas por Back In Time en dos discos duros externos, conectados al servidor casero 😎. Así que únicamente recuperé la última versión (del día anterior) de dichos directorios, con cero daños.
✅ El procedimiento correcto para rehabilitar una configuración de Syncthing, restaurada en una máquina sin datos es:
- Ejectuar la interfaz web de Syncthing.
- Editar, una de las carpetas configuradas para sincronizar, revisando con qué dispositivos se sincronizan y anotando si tienen alguna configuración especial (ignorar patrones por ejemplo).
- Eliminar la carpeta revisada y esperar a que uno de los dispositivos con los que se sincronizaba dicha carpeta envíe de nuevo la invitación a sincronizar.
- Aceptar la invitación e indicar de nuevo la ruta donde se recibirá la información, si había configuraciones adicionales, aplicarlas (marcar todos los dispositivos con los que se sincronizaba, agregar los patrones a ignorar).
- Repetir el procedimiento con cada una de las carpetas.
Si estás pensando que esto es lo mismo que copiar y pegar cada carpeta desde el servidor casero, estás en un error, porque de esa forma el proceso es mucho más lento, requiere que los equipos estén siempre encendidos y queda vulnerado por fallas eléctricas o por la necesidad de movilizar uno de los equipos. Synchting usa un protocolo similar al de bittorrent, así que es más veloz, se pausa automáticamente si es necesario y reanuda desde donde se quedó en cuanto le es posible.
Después: software adicional y configuraciones especiales
Lo siguiente no requiere un orden específico y depende de tus prioridades, así como de las características de tu computadora.
Yo continué con la instalación del software que considero esencial y que no viene incluido en el proceso de instalación de Kubuntu.

Pero me detuve ahí, porque mi lista de software esencial la tengo en un archivo TiddlyWiki personal que suelo tener siempre abierto en Firefox... Y Firefox, desde Ubuntu 22.04, requiere un tratamiento especial:
Firefox: reemplazar la versión snap con la de los repositorios de Mozilla
El beneficio colateral fue que, con la versión PPA de Firefox, si pude usar mi perfil respaldado (~/.mozilla), mientras que la versión snap no me lo permitía.
Desde Ubuntu 14.04, pude habilitar exitosamente la hibernación en mis ThinkPad, su impecable soporte para esta función es una de las muchas razones por las que soy fan de la marca. Sin embargo, ninguna distribución de GNU/Linux, dirigida al público en general (como Ubuntu), deja habilitada la función luego de una actualización, mucho menos luego de una instalación desde cero, así que procedo a:
Activar hibernación en Kubuntu 22.04
Por último, dediqué un tiempo a resolver algunos problemas menores asociados a las nuevas versiones de programas y elementos gráficos de Plasma; por ejemplo:
- El icono de cualquier menú de lanzamiento, se ve muy pequeño en LatteDock, por lo que terminé reubicando el menú de lanzamiento en el panel superior, como en las primeras versiones de Ubuntu.
- Descubrí que la versión de LibreOffice, instalada de los repositorios de Ubuntu, no enlista ni facilita la instalación de todos los temas de iconos que sí están disponibles en la versión de AppImage, que venía usando desde 2022, para reducir la carga de almacenamiento en mi partición raíz (AppImage se puede ejecutar desde cualquier partición/directorio).
¿Y para qué te escribo más si no sabes leer?
Así decía mi abuela cuando ya no le alcanzaba el tiempo o las ganas de seguir contando algo 😂. Hay que tener presente que esta es una bitácora personal con beneficio social por extensión y no alrevés.
Deja un comentario si te funcionó alguna de estas ideas o si te gustaría profundizar en alguna de ellas.
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